viernes, 6 de junio de 2014

HABICHUELAS

Mi persona se ha encargado personalmente de que las habas estén vetadas en la Cazueli porque una receta que las use desprestigiaría su buena fama pero, sobre todo, el verde de su asa. Si todavía os preguntáis por qué no deberían existir no dejéis de leer mi traumática experiencia con ellas.

Se trata del alimento por el que llegué a obtener el récord Guinness de los cinco metros pasillo, por el que superé la velocidad de Usain Bolt en el trayecto del salón al baño y por el que pasé tareas de matemáticas llorando no sólo por los números.

Podré parecer exagerada, pero más exagerado es el asco que me dan. Para mí, llegar a casa después del colegio y encontrar un plato con habichuelas era igual que llegar a la universidad y sólo encontrar gente del instituto: la desilusión en forma de comida.